Antes de que huyas, háblame de ese lugar que te llama con tanta urgencia. Háblame de tu hogar, de lo que albergas, de las cosas que amas en todo lo que has visto, de lo que ahora estás viendo mientras hablas. De las otras palabras que no hablas, de como alguna vez en sueños estabas en la misma bancada parpadeando tranquilo despidiendo enemigos que vivían bajo el puente de tu almohada.
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