Lluvia de cometas abriendo las ventanas
del cuarto donde hibernan los sueños
Un cardumen de voces se congrega
a
desovar en el vientre del silencio mayor
Sumergimos los pies en un mar
de brújulas de nortes infinitos
Traficamos semillas de arcanos olvidados
en la nueva orilla que le hicimos al tiempo
En los bucles de la memoria plantamos
asombros
sin saber que un día nos salvarían la vida
