Olvidé que bebí para olvidar
y extraviado de finitos
por la puerta del exceso
recordé el primer olvido
Recordé el primer descenso,
recordé el primer ovillo,
recordé dónde está Ariadna,
recordé que no hay proscritos,
recordé que en la familia,
recordé que en los amigos,
recordé que en todo el mundo
va bordando el infinito.
