martes, mayo 09, 2006

En la casa de los espejos ¡¡


Los nostálgicos hijos bastardos del abismo
se desvanecen en manantiales eternamente alimentados
por lágrimas de almas anacrónicas

1 comentario:

revéz dijo...

El abismo no cede ante las pretensiones de una promesa...
solo somos sueños, pentacromados, estrechos y maltrechos...
pululantes y arrogantes...
lagrimas? todavía nos queda la columna vertebral...
Un abrazote